sábado 6 de diciembre de 2008

Los todopoderosos Bancos Centrales

Si algo hay en lo que pueden coincidir los economistas es en el hecho de que los Bancos Centrales son los organismos más poderosos que existen. Estos no solo emiten dinero sino que también deciden cuanto debe circular y a que precio venderlo a los bancos comerciales.

Y de la buena o mala gestión del Banco Central dependen consumidores, productores, inversores, especuladores e incluso de los Gobiernos y sus politicas.

Los bancos centrales, que surgieron como banca del gobernante o banca publica, se hicieron pronto con el monopolio de la emision de billetes y monedas. Pero aún con el monopolio de la emision, el Banco Central estaba supeditado a los designios del Gobierno que no dudaba en sacar tajada cuando le convenía. Tal es así que cuando este se endeudaba demasiado, este pedía al banco central financiación. Es lo que se denomina monetización de la deuda y no es otra cosa que cubrir con emisión de más moneda las deudas de un país. La consecuencia de esto, al no ir acompañado de un crecimiento paralelo de la produccion, es la de generar inflación.

Para evitar este recurso, se recurrió a la independencia institucional del Banco Central respecto al gobierno y se le dota de unos instrumentos y unos objetivos autónomos. Asi se evita que los Gobiernos recurran a los Bancos Centrales para financiar sus déficits y estos pueden establecer objetivos fiables de inflacion y crecimiento más reales.

Pero por desgracia los bancos centrales, a pesar de contar con poderosos instrumentos de control y vigilancia todavía son incapaces de evitar las crisis economicas.

¿A que se debe esta aparente falta de eficacia?

Analicemos las crisis economicas capitalistas en términos de especulación. La mayoría de las crisis recientes y en especial esta última han surgido por los efectos destructivos de burbujas especulativas. Provocando como sabemos el desajuste entre oferta y demanda reales y distorsionando las señales de precios con nefastos efectos redistributivos.

Que los Bancos Centrales no sean capaces de visualizar esta especulacion ni de frenarla es sintomatico de un fallo en la cadena de transmision de informacion que tiene su origen en los datos estadísticos.

Los gobernadores trabajan con datos recopilados tales como inflacion, crecimiento economico y masa monetaria que no acaban de reflejar adecuadamente la existencia de burbujas especulativas.

Asi por ejemplo es facilmente constatable el hecho de que los datos de inflacion no recogen datos de precios de “activos”. Son, como su nombre dice, indicadores de precios al consumo.

Sin embargo todos conocemos los nefastos efectos de las inflaciones de activos provocadas por la especulacion. Sin salir de "casa" hemos vivido una hiperinflacion de activos en España. La burbuja inmobiliaria española, que triplico los precios de la vivienda en 10 años ha tenido efectos tan nefastos como los hubiera tenido una hiperinflacion de precios al consumo.

Sin embargo ni el Banco de España, ni su sucesor, el Banco Central Europeo, fueron capaces de detectar ni controlar esta burbuja en su momento. Más aún, la fomentaron con su politica de tipos de interés bajos y decrecientes.

Asi pues es necesario, si queremos que estas crisis no se vuelvan a repetir, que los bancos centrales incorporen entre sus objetivos el control de los precios de activos tales como la vivienda o que estos se incorporen a los índices de precios al consumo debidamente ponderados.

Y es que no lo olvidemos, la Vivienda además de ser un activo para algunos (un bien para especular) también es un bien de primera necesidad y por tanto un bien de consumo necesario.

De ahí la necesidad de que los Bancos Centrales y gobiernos controles los precios de estos.

2 comentarios (presiona aquí para dejar el tuyo):

abrahamjpalma dijo...

Había una explicación peregrina por la cual el INE se negaba a incluir el precio de la vivienda para el cálculo del IPC, pero no la recuerdo.
El caso es que, aunque no se incluya, la subida de un bien de primera necesidad por fuerza se acaba reflejando en la inflación general. El tipo del bar que te pone un café a un euro y veinte céntimos, cuando eche cuentas de lo que le cuesta comprar una casa para su hija la mayor que se casa ya mismo, no tendrá más remedio que cobrarte el café a un euro y cuarenta céntimos. Lo mismo piensan el resto de comerciantes... et voilá, inflación. El IPC acaba acusando la subida de la vivienda, años después.

Pero si quieres un indicador pésimo del estado de la economía, podemos tirarle al PIB. Como explicaba un profesor de economía: Pon a cien personas a construir un gran parque y subirá el PIB, luego pon a esas cien personas a destruir el mismo parque de modo que todo se quede como antes y subirá el PIB. En este ejemplo el único logro es que esas cien personas han estado comiendo del erario público, pensando que hacían algo productivo. Pero para el activo económico del país la situación final es idéntica a la inicial y sin embargo, las cifras indican una notable mejoría de la economía. En los ayuntamientos se vive cotidianamente esta situación de hacer por hacer (proyectos en los que poder sacar tajada) y no mejorar. Viviendo en esta clase de ilusión, no es de extrañar que cuando vengan los malos tiempos, recibamos un shock viendo lo atrasados que seguimos estando en tantas cosas.

Algunos todavía sostienen que vivimos en un gran país, casi una potencia mundial, así que no nos pueden excluir de las reuniones donde se decida el destino del mundo, claro. Ya hemos perdido las colonias, pero todavía no tenemos una generación del 98.

Bobby dijo...

Je, pues menos mal que con todo lo que has estado explicando, el FMI dice que el PIB va a bajar hasta un 1% en el próximo año. Si lo vemos de verdad hacemos el petate y a Alemania, como otros años.

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