miércoles 22 de abril de 2009

El fin de la Burbuja

Tras casi dos años ininterrumpidos publicando artículos siento tener que anunciar el “final y cierre” de este blog.

El final de la Burbuja Inmobiliaria en España que había elevado los precios a niveles insostenibles está empezando a tocar a su fin. Aun con todo la Burbuja inmobiliaria no ha explotado del todo. Los precios siguen sobrevalorados y aunque la tendencia en los precios es ahora a la baja, probablemente y hasta que no se asuma colectivamente que una casa no puede costar una vida pagarla, no saldremos de la crisis.

Pero el tema de la Burbuja Inmobiliaria tiene caducidad. El numero de visitas de mi blog ha descendido mucho, en parte por mi culpa (dejadez) y en parte por la crisis que experimenta toda la Blogosfera no sé muy bien si relacionado con el exceso de blogs o con la crisis económica. Pero lo cierto es que necesito una renovación en toda regla y por eso he decidido mudarme.

Me gustaría tratar temas nuevos y dentro de este blog me siento un poco encorsetado y atascado. Mas que ir hacia delante voy hacia atrás y sin visos de mejorar. Necesito un nombre y una dirección que no tengan fecha de caducidad donde no tenga que agarrarme a los acontecimientos ni escribir en función de estos.

Por eso he decidido mudarme a un nuevo blog llamado: “en la 3ª dimensión” cuya dirección es:


cuyo título está basado en una idea, quizás no muy original, pero puede que revolucionaria para muchas personas acostumbradas a pensar de forma unidimensional y bidirecional. En él seguiré con los temas tradicionales que he defendido en este blog y añadiré nuevos temas de mi gusto explotando un poco mi formación económica, mi afición por la política y mi alma de psicólogo.

Sin más les dejo invitándoles a que visiten la página y agradeciendo a todos su fidelidad durante estos meses.

Reciban un cordial abrazo de Tremendelirius


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martes 7 de abril de 2009

Políticos mileuristas en tiempos de crisis

En multitud de trabajos, dentro del ámbito del sector privado, se liga a menudo el salario a los resultados que el trabajador obtiene para la empresa. Aquel trabajador más productivo, suele cobrar más que uno que, como se suele decir, se dedica a calentar la silla.

Pero en el ámbito público, salvo en contadas excepciones, los empleados no tienen su remuneración ligada a ningún tipo de productividad. Y aunque por lo general, cobran menos que en el ámbito privado, esto se compensa ampliamente por la enorme estabilidad laboral con la que cuentan.

Por eso, si nos paramos a pensar, los políticos también cobran un salario, a cambio de simplemente un compromiso con las leyes y con los ciudadanos, pero sin ningún incentivo a la productividad.

¿Qué pasaría entonces si buscásemos un incentivo a que hicieran bien su trabajo? O al contrario, ¿una penalización si lo hiciesen mal? ¿Sería descabellado rebajarles el sueldo en tiempos de crisis?

Se suele argumentar que los políticos no son del todo conscientes de los efectos que su trabajo tiene en la sociedad. Más aun en tiempos de crisis, se dice que al tener sueldos relativamente elevados no son plenamente conscientes, porque no sienten en sus carnes, los efectos de estas.

Por eso, podría ser un buen incentivo para que hicieran mejor su trabajo que se les rebajara el sueldo a una cifra simbólica, sensiblemente inferior a la normal, para que sufrieran lo que verdaderamente siente el ciudadano.

Y es que, aunque estéticamente queda muy bien, que los diputados se congelen el sueldo ahora, una congelación de sueldos ganando estos lo que ganan, no les afecta prácticamente. Más, cuando con toda seguridad, pasada la crisis aprobarán una nueva subida de sueldos a costa del contribuyente.

Quizás por eso sería bueno que ahora más que nunca, si verdaderamente quieren ser conscientes del daño que están haciendo a la sociedad, de percibir los sufrimientos del día a día ciudadano, que les bajáramos el sueldo a mileuristas.

Mileuristas como los 11 millones de personas de este país que tienen que conformarse con subsistir y no pudiendo hacer ningún tipo de reclamación monetaria, más ahora, cuando la soga del despido pende sobre ellos.

Rebajar a mil euros, cuando muchos políticos merecerían verdaderamente que se les despidiera, es un mal menor, necesario quizás, para que supieran lo que es no poder pagar una casa decente, una hipoteca carísima o una cesta de la compra imposible.

El ahorro, aún siendo mucho, es lo de menos. Lo importante es que ellos sientan lo que nosotros sentimos. Que perciban la frustración ciudadano de tener que aguantar un día a día que se hace cada vez más cuesta arriba. Una muestra de verdadera solidaridad con nosotros que tenemos que aguantar lo inaguantable de una clase política a años luz de distancia del español de a pie.


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sábado 4 de abril de 2009

Redes de suministro públicas

En los casos del teléfono y de internet se hace muy patente el hecho de que la falta de competencia en el suministro de estos bienes incide muy negativamente en el precio, en el sentido de que al ser grandes oligopolios los que controlan estos servicios, no tienen incentivos para reducir sus costes y menos sus precios.

En el caso de telefono hace que por ejemplo el coste de conexión a internet sea de los más caros de Europa con diferencia. Una conexión decente en España cuesta 4 veces más que en Alemania.

Se aduce con frecuencia que la principal responsable es la compañía Telefónica, que al ser la propietaria de la red, por haberla montado ella, alquila sus servicios a un coste elevadisimo haciendo que las compañías de bajo coste apenas puedan ofrecer la misma calidad a precios más bajos. La única red por desgracia que le hace la competencia, actualmente, es la red de Ono que solo llega las capitales de provincia y sus cinturones.

En el caso de la electricidad es mucho más palpable que la competencia es prácticamente nula y que los beneficios de la liberalización prometida no han llegado, ni mucho menos, al consumidor.

Más aún, cuando apenas se ha avanzado en este tema, la falta de inversiones por parte de las electricas y su enrocamiento en las posturas del déficit tarifario hacen que la energía cueste más y más cada día independientemente de los vaivenes del petroleo y el gas.

Una solución práctica a estos problemas podría ser la nacionalización de las redes de suministro, quedando en manos de las empresas proveedoras, el mantenimiento de la red mediante una tarifa acorde a la cuota de mercado que tengan.

Dicho de otro modo, si las redes de telefonía en vez de pertenecer a Telefónica fueran propiedad del Estado, cualquier usuario podría acudir a cualquier proveedor de servicios para que le instalara el telefono y los servicios de internet, quedando dentro de la obligación de la compañía todos aquellos servicios de atención al cliente y mantenimiento de las lineas correspondientes. Simultáneamente el gobierno, en base a una tasa de uso, similar a la que cobra Telefónica a las otras proveedoras, establecería la proporción que cada compañía debería pagar y con lo recaudado, podría acometer las inversiones necesarias para el mantenimiento de las comunicaciones a nivel nacional.

Lo mismo que en el caso de la telefonía, con la energía electrica se podría hacer algo parecido. Aunque la producción de energía pudiera seguir en manos de compañías privadas, el suministro de la energía hacia los hogares y empresas podría quedar en manos públicas o al menos, al igual que con el telefono, se podría cobrar una tasa a las compañías por el mantenimiento y las inversiones.

Sería esta una forma, desde el sector público, de fomentar la competencia privada, garantizando a la vez que los servicios provistos no pierden calidad.


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jueves 2 de abril de 2009

Rescatar el impuesto confiscatorio

Un impuesto se define como confiscatorio en el momento en el que se apropia de más de la mitad de la renta sujeta a este. Es decir, a partir de un tipo del 50 % se considera que un impuesto confisca una renta.

Por poner un ejemplo, si un impuesto de la renta derivase en pagar un tipo impositivo del 60 % significaría que si yo ganase 1000 euros debiera de pagar 600 euros.

Todos estaríamos de acuerdo en principio que este impuesto es injusto, pues como vemos en el ejemplo al confiscado solo le restan 400 euros lo cual para una persona que gana tan poco puede resultar una calamidad. Pero si en lugar de hablar de mileuristas hablasemos de millonarios, de alguien que ganase 1 milon de euros al mes, ¿sería injusto aplicarle un impuesto confiscatorio? ¿Sería inmoral que esta persona se quedara por ejemplo con solo 400.000 euros?

Depende del punto de vista, ¿verdad? Desde luego al afectado no le haría ninguna gracia, pero sin embargo la colectividad se vería indirectamente beneficiada.

La aplicación en España de este tipo de impuestos parece por lo pronto imposible pues como reza el artículo 31.1 de la Constitución, los impuestos no pueden tener alcance confiscatorio

Todos contribuirán al sostenimiento de los gastos públicos de acuerdo con su capacidad económica mediante un sistema tributario justo inspirado en los principios de igualdad y progresividad que, en ningún caso, tendrá alcance confiscatorio.

Pero como muchas veces he sostenido en este blog, la Constitución no es algo sagrado por mucho que en su momento se votara y aprobara en Referendum, pues si recordamos, se votó el texto en su totalidad y no parte por parte como hubiera sido lo lógico.

Así pues, una reforma constitucional en esa dirección posibilitaría la toma de medidas eficaces para el caso de hechos no delictivos pero flagrantemente abusivos, como ha ocurrido en el caso de los directivos de AIG en Estados Unidos, o el caso recientemente conocido de la Caja Castilla la Mancha donde sus dirigentes llevaron a la ruina a la Caja mientras se triplicaban el sueldo en 2 años.

Por supuesto este tipo de arma debe estar claramente regulada para evitar abusos, pero personalmente considero que la utilización de este tipo de medidas contra estos casos puede ser una lección de indudable valor para evitar tentaciones en los casos que deriven en rescate público.



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martes 31 de marzo de 2009

Privatizar las cajas de ahorro

Después de convertirse en la noticia de apertura de ayer lunes, probablemente estén enterados de que la Caja Castilla la Mancha está en una situación delicada. Digo delicada pues ahora mismo no está muy claro si, como dice el gobierno su situación patrimonial es positiva, es decir, es solvente y por tanto solo tiene un problema de liquidez, convertir en dinero los activos que tiene, o como dicen algunos periódicos, la situación patrimonial es nefasta y el agujero es mayor del que se creía.

Dentro de la última hipótesis se baraja la posibilidad de que la valoración de activos inmobiliarios se haya sobreestimado. Dicho de otro modo, las viviendas y edificios que posee la entidad están valorados a un precio mayor del que ahora mismo se podría conseguir por estos en el mercado.

A raiz de esto me surgen francamente múltiples dudas. En primer lugar, lo que más me ha llamado la atención es como todos los medios de comunicación se han lanzado en bloque a lanzar mensajes de tranquilidad y en ninguna, de las que he visto al menos, se ha puesto en duda la capacidad del Banco de España de responder por los activos de todos los clientes. Si no fuera muy amigo de las teorías conspiranoides, se podría decir que desde el ámbito público se ha pedido a los medios de comunicación que eviten utilizar el sensacionalismo con este tipo de asuntos.

Porque a diferencia de los raptos y asesinatos de niñas, donde el morbo llega hasta lo insano, los asuntos que comprometen la seguridad financiera del país parecen ser tratados siempre con mucha seriedad. ¿Qué pasaría si la entidad finalmente quebrase? Personalmente y sin pretender causar una histeria colectiva, no creo que el fondo de garantía de depósitos (FGD) alcance para entregar 100.000 euros a cada cliente (para quien los tenga, por supuesto). Y aún en el caso hipotético de que los tuviera, dudo sinceramente que fuera capaz de soportar dos o tres quiebras más.

El FGD, como se nos explicó en una clase de sistema financiero, está creado más por una cuestión de generar confianza, pues la cantidad con la que se dota anualmente, una parte insignificante de las ganancias acumuladas de los bancos, no podía cubrir (por entonces eran 20.000 euros) ni la décima parte de una hipotética quiebra de uno de los dos grandes bancos, el BBVA o el BSCH. Por tanto, y por mucho que se haya dotado últimamente, es una cantidad ridícula.

Otra cuestión que me llama poderosamente la atención del asunto de la caja de Castilla, es el hecho de que sea una caja. Es decir, se les considera entidades sociales, cuya función fundamentalmente es la de dedicar sus beneficios a obras de tipo social y cultural. Este tipo de entidades, no lo olvidemos, están controladas por organos de gobierno, que curiosamente, tienen mucha presencia política. Por tanto detrás de la caída de esta entidad pueden deslizarse responsabilidades políticas pues no lo olvidemos, la mala gestión de esta entidad es la que ha llevado a la situación que atraviesa ahora.

¿Se debe entonces intervenir? Si las Cajas de Ahorros fueran entidades sin ningún ánimo de lucro, es decir, dedicaran el 100 % de sus beneficios a obra social, entonces personalmente estaría a favor. Pero teniendo en cuenta que en el mejor de los casos las Cajas han dedicado solo el 20 %, pues me van a disculpar pero esta vez me pongo al lado del mercado.

Prefiero sinceramente que no haya entidades financieras de este tipo (aunque dediquen una parte vergonzosa de sus beneficios a caridad) a que estas cajas se conviertan en instrumentos políticos, armas arrojadizas de unos contra otros, susceptibles de financiar actividades políticas y acabar controladas por barones regionales.

La caridad no debe venir de entidades con intereses pseudopúblicos-semiprivados controlados por políticos. La caridad debiera de ser la actividad fundamental del Sector Público pues una de sus misiones es la de garantizar una cierta equidad social que evite revueltas y estallidos.


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sábado 28 de marzo de 2009

¿Deflación o hiperinflación?

Hemos hablado aquí a menudo de los graves riesgos que implica la deflación en la economía, proceso por el cual los precios caen de forma generalizada agravando la espiral del desempleo.

Sin embargo, cuando en España muy probablemente en un par de meses a lo sumo entraremos en la primera deflación de nuestra historia, que el mundo se vaya a precipitar en una deflación estructural ya no está tan claro.

Más aún, cuando la mayoría de los economistas empiezan a alinearse en la postura de la deflación, surgen voces discrepantes que hablan de que se está generando el caldo de cultivo perfecto para una hiperinflación (subida desmesurada de precios en muy poco tiempo).

Los defensores de esta posibilidad argumentan que las fuertes inyecciones de liquidez superan con mucho lo que una economía en recesión puede tolerar por lo que una vez el problema de la liquidez se haya solucionado, cosa que según estos parece estar ocurriendo ahora, asistiremos a un fuerte repunte de la inflación que podría llevar nuevamente al jaque a las economías mundiales.

Recordemos, a modo de aclaración, que una de las causas más importantes de la inflación es estrictamente monetaria, es decir, la cantidad de dinero que circula en la economía regula los precios de esta. La cantidad de dinero que los Bancos Centrales viertan debe ir acorde al ritmo de crecimiento de la economía para que haya estabilidad de precios.

En resumen, frente a las importantes inyecciones monetarias a los bancos, tenemos dos posturas:
  • Postura deflacionista -> La liquidez no está llegando a la economía, si la cosa sigue como ahora, el mundo se precipita a una deflación estructural tipo japones.
  • Postura hiperinflacionista -> La liquidez acabará llegando y al verter tanto dinero ese dinero generará una inflación muy alta.

En el caso de que los hiperinflacionistas tuvieran razón, que todo es posible, la teoría nos dice que los bancos centrales tendrán que subir aceleradamente los tipos de interés para contrarestar el exceso de liquidez vertido. De cumplirse por tanto, no sería extraño ver de nuevo la asfixia de millones de familias que no podían llegar a fin de mes por culpa de las hipotecas.

Personalmente soy de la opinion que la hiperinflación, al menos por ahora, es descartable. Dificilmente los precios remontarán tanto por la sencilla razón de que los bancos están financieramente estrangulados por culpa de la delicada situación economica de millones de familias y empresas a lo largo y ancho de todo el mundo.

Más aún, cuando la situación se tornara en hiperinflacionista, los bancos centrales pueden atajarlo de manera más sencilla que en un entorno deflacionista, por la sencilla razón de que los tipos pueden ser elevados tanto como se desee, pero jamás pueden tornarse en negativos.


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miércoles 25 de marzo de 2009

¿Labor social de la lotería?

No se si habrán visto el último anuncio de la lotería, aquel donde habla de que la suerte toca dos veces. Cuando toca porque te llevas el dinero y cuando no toca porque toca a todos. Es una pena que no haya conseguido localizarlo en youtube, porque hubiera estado bien ponerlo. Unicamente si se fijan pueden ver un anuncio animado en la página oficial en el centro a la izquierda.

En este anuncio nos intentan vender las bondades de la lotería. Nos presentan la lotería como si fuera algo positivo, beneficioso para uno y para todos. No es que sea falso que la recaudación beneficie en parte a todos, pero por como se ve en el anuncio, parece que el dinero que perdamos en la bonoloto va ir solo y exclusivamente a obras sociales, caridad, etc…

Sin embargo hay que recordar que uno de los principios presupuestarios básicos dice que no hay afectación de ingresos a gastos. Es decir, los ingresos que se recauden por una vía no pueden dedicarse exclusivamente a una serie de partidas. En definitiva, todos los ingresos deben ir a pagar todos los gastos (universalidad).

Por tanto, lo imagen que nos vende la lotería es falsa. El dinero que se recauda, ese 30% del total, va tanto para construir orfanatos como lo puede ir para fabricar armas que maten civiles.

También hay que recordar que la lotería no la pagamos todos por igual. Es más, normalmente pagan proporcionalmente más quienes menos ganan por la esperanza que la lotería brinda al pobre de salir de su pobreza. Y aunque algunos afortunados verdaderamente logran salir de esta, para la gran mayoría la lotería es un impuesto regresivo legal.

Seguramente todos nos escandalizaríamos si anunciaran que la venta de tabaco sirve para sufragar hospitales, infraestructuras y demás obras de caridad cuando sabemos perfectamente que el tabaco mata a miles de personas cada año. En cambio no nos escandaliza que se anuncie la lotería como una obra social, cuando los juegos de azar son en sí mismo una droga.

Y es que casualmente lo que este anuncio de la lotería olvida mencionar es que miles de personas en España sufren una enfermedad llamada ludopatía y cuya curación es muy costosa.

Si verdaderamente quieren hacer obra caritativa, dejen de hacer anuncios de autobombo gubernamental que cuestan mucho a las arcas y sobre todo y lo más importante, supriman la lotería. Recauden lo que tengan que recaudar de quienes verdaderamente no tiene que jugar con sus sueños a la lotería.


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